Exposición: La otra Cara de la Moneda

Mientras el agente saturado de responsabilidad busca la paciencia, el descanso, la contemplación; el paciente impacientado busca la agencia, el acto, la ejecución. Ningún paciente impaciente puede comprender el dolor de la agencia y su peso igual que ningún agente sobrepasado puede entender del todo el sufrimiento de la paciencia y la falta de agencia. El agente inagente y el paciente impaciente son dos caras de una moneda, unidas por el mismo elemento pero que nunca se ven entre sí. Es por eso que un médico saturado y un paciente impacientado no podrán entender la situación común ni trabajar en pos de arreglarla, porque no es sólo una, son dos enfermedades las que se contraponen: la del acto y la responsabilidad y la del paso y la falta de responsabilidades. Para que nadie enferme, como ve la sociedad contemporánea, nadie debe tener ningún lado de la moneda en concreto. Cuando una moneda caiga en cara, además, otra caerá en cruz, manteniendo el 50% de probabilidades. Es el exceso de agencia el que causa la depresión como cura y el defecto el que causa la hiperresponsabilización como arreglo. Enfermamos unos y otros y en la envidia creemos que somos nosotros los desgraciados, nos agravia el sufrimiento ajeno en tanto sólo vemos su sombra, la otra cara de la moneda permanece inalcanzable para nuestros sentidos. Sépalo la medicina y sépanlo los pacientes. Sépalo el mundo. La cantidad justa de agencia hace la salud de la voluntad. Ninguna brújula con dos o más nortes ayuda como ninguna que no gire hacia él. Nada es veneno, todo es veneno, la dosis hace el veneno.

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