Consideraciones personales: Los Senderos que llevan a la Paz

La paz surge cuando no hay voluntad guerrera, esta voluntad nace cuando no tiene lo que necesita, quien siente suficiencia, cuando no excedencia, habita la paz de forma natural. La necesidad de control requiere de la capacidad de control suficiente para satisfacerla. Quién es muy sensible a los cambios hallará la paz por el sendero de la fluidez, reduciendo su necesidad de dominar la realidad; quien es muy temeroso de los mismos la encontrará por el contrario en el camino de la rectitud, aumentando su capacidad de hacerlo. Tales son los senderos que llevan a la paz. Un camino de dos carriles en condiciones diferentes pero con una desembocadura común. La forma más rápida de alcanzarla es identificar si quien lo recorre es muy reactivo o muy temeroso y eligiendo el carril más viable para sí. Quien pueda poner un pie en cada carril tendrá más fácil no salirse del camino pero todos llegarán igualmente. Ahora bien, aquellos que tengan ambos rasgos quizá tarden más, incluso puede que tropiecen al intentar tener cada pie en el carril del lado opuesto cruzándolos por error, pero no lo den por imposible por tres motivos: “uno no puede avanzar en un terremoto”, “ni quietos ni cojos tropiezan consigo mismos” y “quién sepa saltar a la pata coja con ambas piernas ya sabe caminar”. Estas personas necesitan primero identificar si el avance es viable, en una situación inestable y peligrosa lo único que deben hacer es evitar caerse, dejar de avanzar; esto ralentizará su avance pero más tarda el que se tiene que levantar tras dar un paso que el que se cuidó de darlo cuando no era seguro. Luego deben entrenar las piernas por separado, en entornos terroríficos pero estables pueden intentar aumentar su capacidad de control sin preocuparse porque esa rigidez les haga caer y sabiendo que se acercan a la paz; en contextos caóticos pero seguros la necesidad de controlar el mundo a su alrededor se puede soltar sin peligro de que esa fluidez los aleje. Si tengan la suerte de encontrarse en circunstancias ideales todos podrían transitarlo como más cómodos se sientan pero para todos es posible llegar a su destino. Por último, es importante señalar que el camino a la paz es uno que recorremos todos así que si uno se encuentra a alguien que va en su misma dirección, incluso si sea por suelos diferentes, puede ayudar y/o ser ayudado por los demás así como también ayudan los que lo recorrieron antes a los que lo harán después.

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